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Hacia un nuevo plan de estudios: 24/6 a las 11 hs. Sumate a la segunda reunión

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Este sábado (24/6) a las 11hs en el aula 232 realizaremos una nueva reunión de discusión sobre el Plan de Estudios de Letras, con el objetivo de profundizar los temas y debates surgidos en la última reunión y trabajar en más detalle sobre tres ejes: incumbencias de lxs graduadxs, relación entre formación de base y especialización, y la situación del profesorado. La propuesta en esta ocasión consistirá en trabajar en comisiones y hacer luego una puesta en común.

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Hacia la reforma del Plan de Estudios: resultados de la primera reunión

El sábado 6 de mayo se realizó en la Facultad una reunión abierta, convocada por la representación de Graduados Letras Vuelve, para dialogar sobre la posible reforma del Plan de Estudios de la carrera de Letras. Integrantes de la agrupación expusieron sobre el sentido de la actividad, los diagnósticos recogidos en estos años y el marco regulatorio de una eventual reforma. Los presentes plantearon una serie de cuestiones que se fueron delineando como problemáticas recurrentes. El sábado 24 de junio a las 11 hs. se realizará una nueva reunión en la que profundizaremos el debate sobre estas cuestiones.

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El 6 de mayo organizamos una reunión con el objetivo de discutir las razones y los modos posibles de una reforma del Plan de Estudios de Letras. Como indicó Juan Pablo Parchuc (representante graduado en la junta de Letras) en la apertura de la actividad, la revisión del plan, especialmente en lo que atañe al perfil del graduado, la validez nacional del título y la relación con las prácticas laborales, es un eje estructural de las plataformas de Letras Vuelve. En efecto, ya pasaron más de 30 años desde la aprobación del Plan en 1985, por lo que tenemos una experiencia considerable sobre su funcionamiento, sus virtudes y problemas. Creemos que es hora de poner esa experiencia al servicio de una modificación del plan, que permita actualizarlo y corregir sus debilidades.

Juan Moris (secretario académico del Departamento) y Ángel Maldonado (subsecretario académico de FFyL) expusieron en la reunión los requisitos formales que debe tener una propuesta de plan de estudios, según la reglamentación de la Universidad de Buenos Aires, que responde a su vez a las disposiciones nacionales. De acuerdo con la Resolución (CS) Nro. 2837, indicaron, un Plan debe contener: fundamentación, objetivos, perfil del graduado, competencias a las que habilita el título, carga horaria y contenidos mínimos de las materias, entre otras cosas. Ninguno de estos elementos están explicitados en el Plan de la carrera del ‘85, que consta únicamente de la lista de materias. Esto entraña numerosos perjuicios y dificultades para nuestros estudiantes y graduados, quienes a menudo se encuentran frente a la necesidad de que la Facultad certifique de forma ad hoc, mediante nota de las autoridades, información básica que debería certificar el título, tal como la carga horaria mínima de la carrera, los años de duración (y por ende si es habilitante para estudios de posgrado), y un largo etcétera. En el mismo sentido, se observó que, al no poseer validez nacional, la aceptación de nuestro título en distintas jurisdicciones educativas es discrecional y está atada a decisiones políticas y situaciones coyunturales. Esta circunstancia deja a nuestrxs graduadxs en una clara situación de vulnerabilidad, que el contexto político actual profundiza notablemente, exhibiendo un riesgo real para nuestras posibilidades profesionales y laborales.

Al concluir las exposiciones de presentación, se desarrolló un extenso debate sobre diversos temas. Los ejes centrales de la discusión fueron: los problemas generales de estructura del Plan actual, la falta de distinción entre tramos formativos, las características de la formación para quienes aspiran al título del Profesor, las incumbencias profesionales, la tematización curricular de las prácticas, la falta de ciertos contenidos y perspectivas en la enseñanza. Reseñamos brevemente aquí lo surgido sobre los temas más visitados, que propondremos como ejes de discusión para la próxima reunión.

Formación de base y especialización

En primer lugar, varixs de lxs presentes señalaron las dificultades que experimentan lxs docentes y estudiantes frente a la falta de estructura que caracteriza al Plan actual. Tal como se recordó oportunamente, el Plan del ‘85 obedecía a ciertos presupuestos sobre el perfil cultural de los ingresantes de la carrera que no se corresponden con lo que de hecho se observa hoy en las aulas. Actualmente, las materias troncales tienen una alta deserción, que alcanza hasta el 60%. Esto pone en evidencia la dificultad de los estudiantes para adaptarse a los contenidos que se plantean como iniciales o introductorios. Este fenómeno es todavía más preocupante si tenemos presente que de aquellos que regularizan, cerca del 50% no rinde el final de la materia.

Se dialogó sobre la indistinción que propone nuestro plan entre tramo inicial, medio y final, lo cual implica que las últimas materias de la carrera para un estudiante puedan ser las primeras para otro. Esto supone una complicación para los docentes al momento de armar los contenidos y las formas de evaluaciones, y también dificulta que las asignaturas puedan apoyarse en otras para profundizar temas o contenidos. Este factor debe ser tenido en cuenta al estudiar las causas del enorme desgranamiento y deserción estudiantil que tiene la carrera, por encima de la media de la Facultad, y la creciente disminución de su matrícula. Muchas de nuestras orientaciones permiten de hecho que el plan sea armado a posteriori de la cursada sin un criterio académico claro. Esto mismo dificulta la planificación horaria del departamento, ya que no es posible predecir qué recorrido seguirán los estudiantes.

Se formuló el objetivo de pensar cómo fortalecer la formación de base y al mismo tiempo permitir la diversificación y profundización de la formación especializada. Como señalamos durante el encuentro, desde Letras Vuelve no consideramos que la solución frente a estos problemas sea la elaboración de un plan rígido, con correlatividades fuertes. Sin embargo, es necesario pensar propuestas orientadas a cada instancia de formación, que faciliten tanto el ingreso a las subdisciplinas de la carrera como la profundización de los contenidos. En este sentido, por ejemplo, propusimos la posibilidad de que los seminarios de licenciatura, que actualmente son seminarios comunes de la carrera, se conciban como instancias específicas de formación en metodología de la investigación.

Profesorado

Muchas de las intervenciones giraron alrededor de la relación entre Licenciatura y Profesorado y sobre las limitaciones de nuestra formación docente. En este sentido, varios de los participantes plantearon que, en la medida en que pueda construirse una relación más eficaz entre nuestrxs graduadxs y las problemáticas e instituciones escolares, se estará trabajando para mejorar la formación y aumentar el valor del título. Existe una demanda creciente por parte de los estudiantes para incluir seminarios que articulen con los problemas de enseñanza en la escuela media, como se ha visto en áreas de vacancia votadas recientemente.

Dado que para efectuar una reforma es preciso aprobar dos planes diferentes: uno para la Licenciatura y otro para el Profesorado (sin que esto implique necesariamente separar ambos trayectos curriculares), se abre una oportunidad para revisar de qué manera podrían integrarse cuestiones ligadas a la enseñanza en los distintos niveles educativos, y para repensar la figura del docente-investigador. Esto es fundamental si consideramos que nuestra carrera es la mayor formadora de docentes de Lengua y Literatura de nuestro país. La supuesta amenaza que representarían las Ciencias de la Educación a nuestra formación específica es uno de los argumentos con los que a menudo se ha bloqueado cualquier posibilidad de reforma. Sin embargo, consideramos que es posible abordar las problemáticas vinculadas con la enseñanza de los problemas específicos de nuestras disciplinas, y que esto redundaría en una mejor preparación y un mejor posicionamiento dentro del campo educativo para aquellos estudiantes que deseen obtener el título de profesor.

Incumbencias

Varios asistentes consideraron que, con el fortalecimiento del perfil de investigador y la articulación con el sistema científico, nuestra carrera parece haber ido resignando la vocación de intervenir, desde una perspectiva curricular, en áreas que son parte fundamental de nuestra función social y de nuestras incumbencias profesionales. Se habló de la necesidad de reforzar el perfil de trabajo concreto sobre los textos que hacen a prácticas profesionales de nuestra directa incumbencia: el trabajo del escritor, del traductor, del editor; de desarrollar el perfil de gestores culturales de nuestros graduados, desde una perspectiva política; también de la función de divulgación y comunicación social sobre temas de nuestra incumbencia que son de una creciente importancia para el desarrollo social y la discusión de políticas públicas.

Por último, algunas intervenciones destacaron la importancia de pensar en contenidos y prácticas que no están oficialmente representadas en nuestro Plan y cuya importancia no puede soslayarse. La perspectiva de género, ya sea desde la literatura, la teoría o la lingüística, por ejemplo, no tiene un lugar instituido en la carrera en la actualidad. Algo similar sucede con las prácticas de escritura y la formación metodológica, que han sido objeto de varios seminarios de diferentes características en los últimos años.

* * *

Desde Letras Vuelve consideramos que estos intercambios (de los que aquí sólo hacemos un resumen esquemático) fueron muy significativos y revelan un interés por trabajar activamente para construir un nuevo plan que haga lugar a las diferentes demandas, necesidades e intereses planteados. Por este motivo, realizaremos una nueva reunión el sábado 24 de junio a las 11 hs, para seguir trabajando sobre estos ejes de forma más pormenorizada.

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Reunión abierta sobre Plan de Estudios – Sábado 6/5, 11 hs.

Desde Letras Vuelve (representación de graduados en la Junta de Letras) te queremos invitar a participar del diseño de una propuesta para un nuevo plan de estudios para nuestra carrera. En base a una serie de diagnósticos sobre el plan actual proponemos debatir posibles reformas que reflejen los cambios y desarrollos producidos en los últimos 30 años en nuestros campos de incumbencia, y la forma en que como colectivo nos interesa incidir sobre ellos.

Sábado 6 de mayo, 11 hs. – Puan 480, 2º piso, aula 232

El plan actual de la carrera tiene más de treinta años. Creado en el contexto del retorno de la democracia, el texto del 85 asumió el rol virtuoso de encarnar la libertad individual en cada uno de sus giros: en su arquitectura, en sus formas de optatividad, en la indeterminación de sus contenidos. En la práctica histórica, este principio estructurante fue fundamental para la rehabilitación de la función crítica del intelectual universitario. Y permitió que ciertos docentes impusieran agendas admirables en sus disciplinas y desarrollaran propuestas innovadoras en investigación y docencia. Desde luego, estas virtudes deben ser valoradas, atesoradas y potenciadas.

Pero este mismo principio de libertad individual tuvo también efectos contraproducentes en otros aspectos no menos importantes. Debe tenerse en cuenta que un plan es un texto normativo y su aplicación se da en contextos variados. El Plan del 85, en sus más de treinta años de su existencia, sin contenidos mínimos ni organización clara, se dejó permear por el espíritu posmoderno de los años 90, se replegó en debates internos, cedió espacios de incumbencia profesional a otras carreras y no supo aprovechar la inversión en ciencia y técnica del período kirchnerista. Al mismo tiempo, se profundizó la brecha entre los estudiantes con mejores condiciones de formación y aquellos requeridos de acompañamiento y estímulo. La carrera no se ocupó de enseñar a escribir, abogó por un autodidactismo no tutoreado y desatendió las prácticas disciplinares y laborales, reflotando involuntariamente cierto espíritu elitista y espiritualista propio de los orígenes de la Facultad. En su plasmación concreta, no pudo evitar que la libertad de cátedra deviniera con frecuencia en superposición de contenidos o formación fragmentaria y parcial.

Las discusiones sobre el plan constituyen un elemento casi folklórico. Como un rito laico, se repiten periódicamente sin que esas discusiones deriven en una reforma efectiva. Estas iniciativas suelen disolverse frente a posiciones conservadoras que agitan siempre el temor de la intervención del ministerio de educación sobre nuestros contenidos. Estos fantasmas se ponen en danza una y otra vez sin examinar seriamente qué hay de realidad en ellos y cómo conjurar los obstáculos que haya para avanzar en pos de las modificaciones que queramos.

En los años que llevamos en la Junta de Letras, hemos insistido en visibilizar estas cuestiones. Trabajamos en impulsar áreas de vacancia en los seminarios, en proponer proyectos que aporten a la organización y valorización de la carrera, en realizar actividades que rejerarquizaran nuestras prácticas, mientras buscábamos la forma de brindar mayor estabilidad laboral a los docentes mediante designaciones por concurso y selecciones internas.

Creemos que es momento de reformar el plan de estudios. Letras Vuelve cree que es posible diseñar una propuesta que recoja las virtudes del plan del 85, que atienda a los problemas que se han ido acumulando en estas décadas y que responda a los fantasmas con propuestas realistas y potentes. Pensamos que es posible no solo ofrecer protección y cuidado a quienes trabajamos en la Facultad, sino también devolver a la carrera algo de esa potencia práctica y discursiva que llevó a la sanción del plan del 85.

Es un contexto en que no sólo la universidad, no solo las Humanidades y la Carrera, sino todo lo público está bajo ataque. En lugar de replegarnos en las representaciones de aquellos que quieren desprestigiarnos debemos afirmarnos sobre nuestros saberes y voluntades. Un Plan de Estudios que ponga en valor nuestra experiencia colectiva es uno de los pasos necesarios en esa dirección.

 

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