Reunión abierta sobre Plan de Estudios – Sábado 6/5, 11 hs.

Desde Letras Vuelve (representación de graduados en la Junta de Letras) te queremos invitar a participar del diseño de una propuesta para un nuevo plan de estudios para nuestra carrera. En base a una serie de diagnósticos sobre el plan actual proponemos debatir posibles reformas que reflejen los cambios y desarrollos producidos en los últimos 30 años en nuestros campos de incumbencia, y la forma en que como colectivo nos interesa incidir sobre ellos.

Sábado 6 de mayo, 11 hs. – Puan 480, 2º piso, aula 232

El plan actual de la carrera tiene más de treinta años. Creado en el contexto del retorno de la democracia, el texto del 85 asumió el rol virtuoso de encarnar la libertad individual en cada uno de sus giros: en su arquitectura, en sus formas de optatividad, en la indeterminación de sus contenidos. En la práctica histórica, este principio estructurante fue fundamental para la rehabilitación de la función crítica del intelectual universitario. Y permitió que ciertos docentes impusieran agendas admirables en sus disciplinas y desarrollaran propuestas innovadoras en investigación y docencia. Desde luego, estas virtudes deben ser valoradas, atesoradas y potenciadas.

Pero este mismo principio de libertad individual tuvo también efectos contraproducentes en otros aspectos no menos importantes. Debe tenerse en cuenta que un plan es un texto normativo y su aplicación se da en contextos variados. El Plan del 85, en sus más de treinta años de su existencia, sin contenidos mínimos ni organización clara, se dejó permear por el espíritu posmoderno de los años 90, se replegó en debates internos, cedió espacios de incumbencia profesional a otras carreras y no supo aprovechar la inversión en ciencia y técnica del período kirchnerista. Al mismo tiempo, se profundizó la brecha entre los estudiantes con mejores condiciones de formación y aquellos requeridos de acompañamiento y estímulo. La carrera no se ocupó de enseñar a escribir, abogó por un autodidactismo no tutoreado y desatendió las prácticas disciplinares y laborales, reflotando involuntariamente cierto espíritu elitista y espiritualista propio de los orígenes de la Facultad. En su plasmación concreta, no pudo evitar que la libertad de cátedra deviniera con frecuencia en superposición de contenidos o formación fragmentaria y parcial.

Las discusiones sobre el plan constituyen un elemento casi folklórico. Como un rito laico, se repiten periódicamente sin que esas discusiones deriven en una reforma efectiva. Estas iniciativas suelen disolverse frente a posiciones conservadoras que agitan siempre el temor de la intervención del ministerio de educación sobre nuestros contenidos. Estos fantasmas se ponen en danza una y otra vez sin examinar seriamente qué hay de realidad en ellos y cómo conjurar los obstáculos que haya para avanzar en pos de las modificaciones que queramos.

En los años que llevamos en la Junta de Letras, hemos insistido en visibilizar estas cuestiones. Trabajamos en impulsar áreas de vacancia en los seminarios, en proponer proyectos que aporten a la organización y valorización de la carrera, en realizar actividades que rejerarquizaran nuestras prácticas, mientras buscábamos la forma de brindar mayor estabilidad laboral a los docentes mediante designaciones por concurso y selecciones internas.

Creemos que es momento de reformar el plan de estudios. Letras Vuelve cree que es posible diseñar una propuesta que recoja las virtudes del plan del 85, que atienda a los problemas que se han ido acumulando en estas décadas y que responda a los fantasmas con propuestas realistas y potentes. Pensamos que es posible no solo ofrecer protección y cuidado a quienes trabajamos en la Facultad, sino también devolver a la carrera algo de esa potencia práctica y discursiva que llevó a la sanción del plan del 85.

Es un contexto en que no sólo la universidad, no solo las Humanidades y la Carrera, sino todo lo público está bajo ataque. En lugar de replegarnos en las representaciones de aquellos que quieren desprestigiarnos debemos afirmarnos sobre nuestros saberes y voluntades. Un Plan de Estudios que ponga en valor nuestra experiencia colectiva es uno de los pasos necesarios en esa dirección.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Actividades, Articulación, Plan de estudios, Rejerarquización

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s